02/05/2017

¿Qué me reflejan los otros de mí misma?

A lo largo de la vida he conocido y sigo conociendo personas maravillosas gracias a las que voy descubriendo y reconociendo mis “luces” y mis “sombras”… Llamo “luces” a todas aquellas partes de mí misma que tengo reconocidas, aceptadas y amadas y llamo “sombras” a todas aquellas partes de mí misma de no tengo todavía reconocidas y amadas, a aquellas partes de mí que “odio” o que no acepto de mí misma todavía…

Para mí, todas las personas que se cruzan en mi vida son “espejitos” en el sentido de que reflejan partes de mí misma… Son una oportunidad que la Vida me da para reconocerme a mí misma a través de ellas…

Son un regalo de la Vida…

Todas y cada una de las personas con las que trato, con independencia del vínculo creado entre nosotros, desde una pareja estable o una “flor nutritiva”, pasando por los amigos o la familia de alma, los miembros de mi familia biológica, hasta el panadero al que visito a diario, o la peluquera a la que veo un par o tres veces al año, o un taxista al que solo veo una vez en mi vida, o el autobusero con el que me encuentro cuando cojo el bus…

Cuando me siento a gusto y amada por las actitudes de esas personas “espejo”, siento que estoy viendo en ellas partes de mí misma que ya estoy amando en mí…

Cuando me siento molesta o disgustada por sus actitudes, siento que estoy viendo en esas personas partes de mí misma con las que no me llevo demasiado bien o que no tengo abrazadas y amadas todavía o ni tan solo descubiertas en mí misma…

La Vida me da la oportunidad de observar todas esas partes de mí misma en esas personas y me da una oportunidad de oro para reconocerlas en mí…

Y ahí voy, observando en mí misma todo lo que me molesta de los demás…

Interesante, cuanto menos… ¿quizá algo extraño a primera vista?

¡Pues me siento infinitamente agradecida! ¡Lo que puedo llegar a descubrir en mí GRACIAS a todas esas personas! ¡Lo que puedo llegar a reconocer en mí a través de esos “espejos”! ¡No tiene parangón!

A veces quizás me parezca más fácil echar la culpa a los demás de todo aquello que me molesta o me hiere o me duele, mas pasan cosas alucinantes, cuando me abro a la posibilidad de que haya una lección escondida o un momento de reconocimiento o de darme cuenta de algo dentro de mí, detrás de cada una de las personas que me hacen de espejo y de sus actitudes, tal como yo las percibo…

¡Porque no es su actitud sino la mía la que entonces me abro a observar!

¡Porque puedo mirar hacia dentro de mí misma, en lugar de proyectar hacia fuera, hacia los demás!

¡Porque puedo observarme y ver qué sucede o que está sucediendo dentro de mí ante estas situaciones!

 Imagina el JUEGO de salir a la calle con la perspectiva de observar toda tu inter-relación con el medio para descubrir qué es lo que descubres de ti mismo en y a través de ese medio (ya sea humano, animal, vegetal, mineral…)

¿Todo un reto, verdad?

Nadie dijo que fuera fácil ni cómodo…

Y así, entre OBSERVACIÓN y RESPIRACIÓN, la vida se convierte en un JUEGO, en un maravilloso juego de niños…

Y en una AVENTURA SIN FIN…

El juego de descubrirme gracias al otro y también en el otro

Y me doy cuenta de que necesito del otro para redescubrirme yo misma, en una sana relación de interdependencia colectiva… ¡Qué grande!

¿Te atreves a probar?